Resumen de la sesión 03

Miércoles 13 de septiembre de 2017, Madrid, Barcelona, Alicante, Rosario, Ciudad de México.

Elisa De Simone desde Ciudad de México (México), Gonzalo Navarrete desde Madrid (España), Jorge Toledo desde Madrid (España), Marimar Román desde Madrid (España), Jon Subinas desde Madrid (España), Gigi Levit desde Rosario (Argentina), Luis Galán desde Ciudad de México (México), Domenico Di Siena desde Ciudad de México (México), Maite Guzmán en Barcelona, Mario Hidrobo en Alicante, Luis G. Sanz, en Madrid.

Graphic recording de la sesión por Nassi Panagiotidi.

 

La financiación de la participación: ¿voluntariado o actividad remunerada?

Gonzalo: Quiero compartir 3 dificultades que nosotros identificamos en el ejercicio de nuestro trabajo: 1.- Paternalismo: se invita a las personas a participar en proyectos que no son suyos. En estas condiciones es imposible el conflicto, en realidad se está ejerciendo una tutela. Paternalismo con los equipos técnicos de las instituciones; 2.- Inhabilitación: se considera que se requiere un conocimiento técnico o previo que imposibilita la participación de todas las personas. Puede ocurrir con técnicos que utilizan una jerga, con el esposo que representa a la esposa…; 3.- Legitimación: procesos para elegir entre opciones dadas, sin objetivos, sin lugares consensuados…

La participación, más que la oportunidad de elegir es la oportunidad de compartir, deliberar y generar inteligencia colectiva.

Jon: Hay que tener en cuenta las relaciones de dominación que se dan en la sociedad. Hay que identificar esas relaciones y diseñar procesos que permitan la participación de los excluidos. Intentar dar voz a los que no hablan.

Mario:  Me interesa hacer un puente entre la visión que se tiene en Europa casi centralizada en España y la que se tiene en América Latina. Gonzalo comentaba que esa visión que se abre sobre la participación de escoger entre lo bueno y lo malo, yo lo veo como un pretexto de disfrazar la participación, Que también puede entenderse como una limitación o estrategia yo quisiera que Jorge nos cuente su experiencia en Paraguay, sobre los tres punto que comentaba Gonzalo, hacer un acercamiento A las distancias y proximidades De los procesos participativos en América Latina y como lo estamos comenzando a ver en Europa.

Jorge. Voy a enfocar mi experiencia en Paraguay en torno al paternalismo y los tiempos que comentaba Gonzalo. Busco un proyecto en el que se pueda hacer seguimiento al desarrollo y una contribución a ese desarrollo urbano y social, en unos plazos establecidos en términos que no tienen nada que ver con el proceso. El presupuesto o las condiciones del contorno hacen que la ciudad en vez de a fuego lento sea más bien flambeada. Para este proyecto fueron 5 meses de proceso, que me parece poquísimo. Para el plan de desarrollo de una ciudad  sostenible completa, con 125.000 habitantes, si realmente te planteas hacerlo exhaustivamente, tendrías que llegar a tantos colectivos distintos, a tantos sectores de la ciudad, a tantas procedencias, niveles económicos, culturales diferentes… que podría tomar 10 años de trabajo para hacerlo bien.

El proyecto se promovía desde una visión que incluye la legitimación, el paternalismo y la inhabilitación. La participación estaba buscando legitimar la realización de un proyecto con cierto grado de populismo. Por parte del gobierno, que era un gobierno bastante de derechas y que buscaban términos que aquí llamaríamos de caciquismo. Que son más habituales en esa zona de Paraguay. Había ciertas voces profesionales que venían reivindicando un proceso bien hecho en ese sentido. Al final terminó siendo un proyecto más participativo de lo que les hubiera gustado, porque al final la ciudadanía se conectó tanto con el proyecto que se hizo cargo y lo defendió ante el Ayuntamiento, que finalmente tuvo que cumplirlo. Un caso de cómo la participación consigue conectar con la población y esta se apodera del proceso. En realidad no había muchas ganas de escuchar y, sin embargo, cuando nos ponemos a escuchar salen cosas muy interesantes.

Comparando el proyecto de Asunción con proyectos de aquí, aquello es mucho más flexible. Al haber menos reglas, hay más margen de maniobra, se pueden hacer más propuestas. Se produce una especie de estado de “emergencia”. Se genera una situación excepcional en un área del espacio público y a partir de ahí emergen propuestas.

Marimar: A veces desde el mundo de la participación somos muy autocríticos. Estoy recordando un libro de Marco Marchioni, de los finales de los setenta, en el que hablaba de poder y conflictos en los proceso de participación. Y no es que me quiera poner nostálgica y mirar para atrás, solamente remarcar que seguimos inmersos en el mismo tipo de conflictos que hace 40 años.

A mi esa idea de voluntariado que a veces se promueve desde las instituciones me produce ansiedad. También resulta complejo hoy en día manejar la visión de la participación como un compromiso social. No solo como un derecho, sino también como una obligación. Mi formación universitaria es Educación Social, entre cuyas competencias está la mediación en la participación. O sea, que es una profesión para la que me he preparado.

Colaborabora tiene una entrada muy interesante hablando de esa fina línea que separa el compromiso social y la actividad remunerada. Yo sigo teniendo una visión “infantil”, de reparo, cuando no permito con mi actuación que un grupo autogestionado deje de ser autogestionado o alguien en ese proceso está siendo remunerado. Y hasta la fecha no he encontrado, por parte de nadie, una mirada que me resuelva la integración de todos estos elementos. No soy capaz de proponer una manera de armar todo eso.

Gonzalo: El artículo de Colabobora me parece una pasada, cómo entran en ese tema. Para poder encontrar la manera lógica de cobrar por nuestro trabajo, que nos gusta y queremos hacer, hay que integrarlo en los procesos como un actor más.  Tener cuidado en poner en el centro a las personas. Hay dos ámbitos en los que nosotros estamos viendo que podemos cobrar de nuestra aportación, si lo hacemos de una forma profesional. Uno sería aportar una visión estratégica en problemas como la mejora de la calidad del aire, la adaptación de la ciudad al cambio climático, el control de la gentrificación… Y otro tiene que ver con la propia herramienta. Y ahí estamos redescubriendo herramientas viejísimas como son el caminar y el dibujar. Las estamos explotando como una manera de dar protagonismo al propio proceso. En concreto nosotros estamos experimentando con dibujar con alguien, dibujar para alguien o dibujar a alguien. Creemos que pueden ser tecnología social, como se ha trabajado tanto con IAP o en Latinoamérica con Víctor Pelli y Mariana Enet en Argentina… y tantos otros.

Bueno, en definitiva se trata de reclamar que lo que estamos haciendo es un trabajo profesional y no solo participar. Y en este sentido, nos apena muchísimo ver cómo administraciones o grupos o equipos van en otra dirección. Cómo se gastan millones de euros en procesos de falsa participación. Eso es desprestigiar la inversión en participación. Es muy importante que cuidemos lo que se está haciendo.

Luis: No sé si se puede hablar de contextos en los que la participación ciudadana no puede avanzar sin la ayuda profesional. Estoy pensando, por ejemplo, en los procesos de definición de los proyectos urbanos procedentes de los presupuestos participativos.

Jorge: Yo hablaría más bien de escenarios en los que se produce la participación. No diferenciar unos de otros, unos buenos y otros malos. A lo mejor el problema es utilizar una palabra para tantas cosas distintas. Sería como decir que votar no es democracia o que no sirve. Yo he participado en procesos en escenarios muy distintos. Tanto en proyectos diseñados de arriba a abajo, en los que no se espera una participación. Donde te planteas si es mejor no intervenir o si es mejor tratar de llevar ese proyecto a otra situación. Y entonces puede ser que el proyecto termine siendo muy interesante pero no tienes por qué llamarlo participación. Me interesa más dejar muy claro cuáles son las condiciones de contexto de los proyectos y entonces definirlos en base a escenarios en lugar de andar separando lo que es participación de lo que no es.

Marimar: Hay un montón de clasificaciones hablando de niveles de participación, hay una clasificación de los años 70 de Arnstein que habla de niveles distintos de participación, que van desde el control ciudadano hasta una participación que se refiere al empoderamiento. Entre ellas están las consultas ciudadanas y otros tipos de participación mucho más facilitadas por profesionales, porque tiene que ser así. Quizá es verdad que yo pongo el acento en un tipo de participación o en un nivel de participación en diferentes escenarios.

Jon: Tiene algo un poco más moderno hablar de niveles diferentes de participación, que tienen que ver con los resultados. Por ejemplo, hablando de la profundidad de la participación. Es decir, que por mucha consulta ciudadana que hagas, si al final no hay una consecuencia como el cambio de una ley, un cambio real… si no hay un impacto real que revierta después a la sociedad, de qué tipo de participación estamos hablando. Quizás sí que hay que poner el acento en eso, que a todo  le llamamos participación pero evidentemente muchas veces no estamos hablando de lo mismo. Del mismo escenario o del mismo nivel de profundidad.

Gigi: Nosotros estamos ahora con un proyecto que surge a partir de un curso de diseño cívico que he dictado en la Universidad del Rosario. Los alumnos han desarrollado un proceso de participación ciudadana y tuvieron la iniciativa de llevarlo a cabo pero hoy por hoy no están activando de esta manera. Aun así a mí me interesa este proyecto para presentarlo. Y se me presenta esta disyuntiva de qué hacer con el proyecto, porque si bien es cierto que necesita una serie de reformulaciones para llevarse a cabo, sí tiene una parte de cocreación con este equipo que termina siendo un grupo de civicwisers, de activadores ciudadanos, o de estudiantes universitarios que han creado este proyecto.

Creo que nosotros deberíamos comenzar a definir qué es participación o por lo menos qué es cívico y qué no, entendiendo que no todos los procesos participativos tienen el enfoque que nosotros le queremos dar. Por eso es importante que al menos entre nosotros definamos un marco que nos permita definir qué proceso es cívico. Independientemente de que se cobre por ello o no, esto nos llevaría a la profesionalización de esta gestión intermedia, que ni las administraciones públicas ni las empresas privadas lo pueden hacer. El ciudadano no tiene que estar ni engañado ni inconsciente de que hay alguien que cobra por gestionar estos procesos. Hay que entender la participación del ciudadano que simplemente va a trabajar por el bien común, después se puede pasar a los niveles de participación subsiguientes, pero siendo transparentes entendiendo que hay alguien que gana dinero y que ese trabajo debe ser profesionalizado, con resultados confiables.

Jon: La participación es un concepto muy amplio, es casi lo mismo que la acción social. Te entran muchas cosas, hay participación tradicional, nuevas formas de participación, que ya existían pero las llamábamos de otra manera. A mí me parece interesante diferenciar, cuando hablamos de la participación y la relación con la economía, que la participación tenga efectos económicos no quiere decir que sea monetizable. Existe la economía de los cuidados que no es monetizable y tiene efectos económicos, hay muchos elementos en la economía que no son monetizables.

Yo creo que hay nuevos enfoques sobre la participación. Por ejemplo estaba pensando en una lógica de pensar en lo publicó y lo privado como solamente una dimensión dual, y no estoy tan seguro de que esto sea así. De hecho estaba recogiendo parte del texto de Elinor Ostrom, la única mujer economista que ha sido ganadora del Premio Nobel de Economía, y ella habla de lo común, que hay bienes que son comunes. Por ejemplo ella habla del conocimiento. El conocimiento no es necesariamente público, si entendemos lo publicó como lo que pertenece al Estado, pero tampoco le pertenece a lo privado. Puede haber alguna dimensión en el conocimiento que sea común. Ella hablaba de la economía de los bienes comunes, es decir, ese nivel de elementos que son compartidos, que no necesariamente son de titularidad pública pero tampoco de titularidad privada. Entonces, en la acción social, creo que es interesante agregar esta dimensión. Ya no solo lo público y lo privado, sino lo común.

Es verdad, que es un espacio de sentido que aún no está desarrollado. Solo tenemos trabajos en filosofía y en política, y en economía a Elinor Ostrom y pocas referencias más. Pero sí creo que es un espacio para pensar la cosa en otras claves. Porque muchas veces me da la sensación de que pensarlo en claves público y privado nos lleva a monetizar eso. Y entender que la economía es algo exclusivamente monetizable y no es necesariamente así. A mí me parece interesante entender la participación desde una mirada tridimensional. Eso sería una propuesta, quizás arriesgada, pero de la que ya tenemos referencias y sería interesante profundizar.

Mario: Gonzalo ha planteado tres puntos capitales con los cuales pudiéramos haber hecho una sesión entera dedicada solo a ellos.

Gonzálo: Lo siento, es que estamos hablando de la financiación y es importante hablar de varias cosas. Pero es verdad que nos hace faltado quizá un poquillo centrarnos en eso. También sugiero otro tema hacia adelante. Yo diría del disfrutar, que en los procesos se habla mucho de objetivos,y también son en sí mismos unos espacios que es tan incompletos y que contienen placeres. Que no solo se miden por lo que consiguen, sino que también son incertidumbre y se disfrutan y se viven.

Luis. Definitivamente ese fue el temazo de la primera sesión. Se prendió una medio bronca con los que buscaban más productos. Identificaría por ejemplo a Amalio Rey, que decía que no quería procesos agotadores que no lleguen a un crecimiento de algún tipo, por dejarlo muy abierto. Frente a otras personas que decían que si se imponen muchas reglas respecto al formato, a lo que se tiene que decir… pues que ni participan.

A mí sí me da lástima que después de cada sesión se pierde el momento, baja la tensión. Y sin empujar a nadie, sin pretender transformar esto en otra cosa os invito a todos a hacer una recopilación de temas que consideremos que son clave. Artículos, cosas breves que sean fáciles de leer y que puedan sumar, y luego las ponemos en el post. O podemos darles una vuelta en el facebook. También tenemos el twitter. Intentar alargar el disfrute para empezar. Como dice Gonzalo, si es un tema que nos apasiona, pues administrárnoslo para que nos dé para más.

Jorge: Simplemente me parece genial lo de abrir temas. Lo que estaba haciendo Gonzálo ahora de lanzar temas para hincarles el dientes en la sesión. Porque en realidad se queda uno con las ganas de hincarle el diente bien hincado a algo. Decir, pero ¿vamos a entrar aquí hasta tocar hueso en este tema? O ¿darle bastantes vueltas? Y casi diría que el tema de la economía, de los capitales, es un tema en sí mismo que da para otra sesión en otro momento. Conectando también con lo que hicimos en Meetcommons hace algunos años. Los presupuestos multicapitales, o sea tratar de visualizar qué se estaba aportando, qué se está recibiendo en un proceso, Creo que es un tema interesante de sobra Y luego lo de disfrutar y hacer que el proceso en sí sea disfrutable, es también un tema súper interesante. Así que genial, y propongo en una próxima sesión centrarnos en un tema, en el que por una vez no nos vayamos todos por allí a todos lados a la vez.

Luis. Desde ya, yo me apunto. He insisto: este proyecto solo tiene sentido si lo agarra la gente y hace con él lo que le dé la gana. Esta fue una estructura básica que montamos con Mario, Domenico y el grupo que estábamos pensando en este tema. Es una estructura que sirve de perchero, hemos puesto un tema y una videoconferencia mensual, a partir de allí ya hacemos lo que nos dé la gana.

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